Índice

INTRODUCCIÓN

OBJETIVOS DEL ESTUDIO: LA REVOLUCIÓN DEL AUTOR INDIE

1. EVOLUCIÓN Y TENDENCIAS EN EL NUEVO MUNDO DE LA AUTOEDICIÓN

1.1 Evolución de la autoedición en Estados Unidos

1.2 Evolución de la autoedición en Europa

2. ANÁLISIS DE LAS PLATAFORMAS DE AUTOEDICIÓN EN ESTADOS UNIDOS Y EUROPA

2.1 Plataformas de autoedición

2.2 Plataformas de lectura y edición

2.3 Plataformas de autoedición y distribución

2.4 Cuadrando las cuentas

3. EL PRECIO DE LA VENTA DEL LIBRO, PIEZA CLAVE EN LA ERA DIGITAL

3.1 Nuevas reglas del juego: Entender los precios dinámicos

3.2 El PVP de los libros autoeditados

4. AUTORES ANTE LA AUTOEDICIÓN

4.1 Caso J.K Rowling

4.2 Caso Guy Kawasaki

4.3 Caso Mercedes Pinto

5. EL PAPEL DEL EDITOR EN EL SIGLO XXI

5.1 La letra pequeña de los contratos de autoedición

6. ESTRATEGIAS DE COMERCIALIZACIÓN, DISTRIBUCIÓN DE LOS LIBROS AUTOEDITADOS Y VISIBILIDAD

6.1 Los derechos digitales del autor

7. RESULTADOS DE LA ENCUESTA “EL AUTOR Y EL CONTROL DE SU OBRA”

7.1 De profesión, escritor

7.2 El concepto: Por amor al arte

7.3 La autoestima del escritor

7.4 La palabra venta se relaciona con éxito y no con dinero

8. CONCLUSIONES DEL ESTUDIO: “AUTORES INDEPENDIENTES: LA IRRUPCIÓN DE LA REVOLUCIÓN INDIE”

INTRODUCCIÓN

Intro

La autoedición no es un fenómeno nuevo. De hecho en los siglos XIX y XX era una práctica habitual; no podemos pasar por alto que Dostoievski pidió dinero a sus amigos para costear sus libros (uno de los pioneros del crowdfunding, por cierto), que Nietzsche pagó de su bolsillo la autoedición de 50 ejemplares de 'Así habló Zaratustra', y que Lewis Carroll hizo lo mismo con 'Alicia en el País de las Maravillas', al igual que Marcel Proust, Alejandro Dumas, Rudyard Kipling, Mark Twain, Edgard Alan Poe, George Bernard Shaw o Ernest Hemingway. También entre los escritores de habla hispana, y ya que este informe quiere reflejar la realidad de la autoedición hoy en nuestro entorno y no solo las tendencias anglosajonas, hay que decir que era una digamos tradición impuesta por las leyes del mercado: para abrirse un hueco en el panorama editorial había primero que pagarse la edición de la obra. Fue el caso del propio Jorge Luis Borges, de Ernesto Sábato, de Adolfo Bioy Casares, de Juan Carlos Onetti.

Todos ellos fueron en sus inicios autores independientes cuando no estaba mal visto pagar de tu propio bolsillo las tiradas de libros y quien quería hacer conocer sus textos podía utilizar, sin complejos, sus propios medios para llegar a un público reducido sin ser tratado de forma despectiva. Primero, porque de entrada se consideraba que el autor en cuestión creía tanto en su trabajo que apostaba por él. De ahí que no solo estos autores se autoeditaran, sino que lo hicieran otros muchos con mayor o menor éxito, bien nada más acabar su manuscrito por la urgencia de verlo editado o bien tras ser rechazados por los editores que no entendieron sus obras.

Esto nos hace pensar. Entonces, ¿por qué autoeditarse tiene hoy en día un tufillo peyorativo? ¿Por qué se considera que el autor que se autoedita lo hace porque ninguna editorial ha querido hacerlo y que eso habla de una baja calidad literaria o un nulo interés de la historia que plantea? Sinceramente, porque en la última mitad del siglo XX así ha sido. La creación de un sector editorial profesional, de un sector económico específico, que satisfacía la demanda de cada vez más lectores, en un mundo en el que la lectura y los libros ya no estaban solo al alcance de unos pocos, sino que se democratizaron, se convirtió en la manera segura de encontrar y publicar a esos autores. Las editoriales se convirtieron en el canal seguro, el filtro, el aval con el que contaban los lectores para nutrirse de lecturas.

También es cierto, y de ahí que la autoedición haya sido un fenómeno más o menos visible pero persistente a lo largo del tiempo -autores que querían ver sus obras publicadas, autores y lectores que no se fiaban del olfato de los editores-, que no era ningún secreto que incluso antes de que se iniciara la revolución digital y la aparición de las plataformas de autoedición, la industria editorial no siempre hacía las cosas bien, no siempre funcionaba como el mejor de los filtros. En 2006 The Sunday Times hizo un experimento y envió una novela de V.S. Naipaul, Nobel de Literatura, a 20 editores; la novela había sido galardonada con el prestigioso Premio Booker en su día. Todas las editoriales lo rechazaron. Hicieron lo mismo con la obra de otro autor, con la diferencia de que una editora expresó su interés en publicarla.

En 2012, la novela negra de J.K. Rowling 'The Cukoo's Calling', escrita bajo el seudónimo de Robert Galbraith, fue rechazada por numerosas editoriales. Y hay incontables ejemplos del pasado. 'El diario de Ana Frank', rechazado. 'El espía que surgió del frío', rechazado. 'La mujer del viajero en el tiempo', rechazado 40 veces antes de que una editorial independiente se arriesgara. ¡Este libro de Audrey Nifenegger llegó a vender más de siete millones de copias!

Sin embargo, el mundo evoluciona y con él los sectores económicos, todos ellos. Entrados en el siglo XXI y coincidiendo con el nacimiento de lo digital, el mundo editorial ha cambiado y mientras unos y otros discutían qué tipo de modelo editorial iban a aplicar a sus negocios, la autoedición se fue despojando de sus complejos y volvió a salir a escena con todas las de ganar, proponiendo nuevas posibilidades para la publicación, la promoción, la divulgación y la comercialización de todo tipo de libros. Si la tecnología ha revolucionado las comunicaciones, y hasta el cine -ya se sabe, ahora cualquiera puede, si se lo trabaja, grabar con una minicámara y montar un corto o un largo desde su casa-, cómo no iba a afectar eso al mundo editorial.

Las plataformas de autoedición, no podemos pasarlo por alto, son empresas tecnológicas que editan, distribuyen y promocionan bajo demanda. Son rápidas y con derechos de autor importantes, por lo que pasarlas por alto sería un acto simplista ya que estamos ante empresas long tail en cuanto a que lo importante es vender pocos ejemplares de muchos títulos; por ese objetivo, y ante el eterno problema que se encuentra el autor de cómo llegar a una editorial convencional, este tipo de empresas está creciendo de manera continua y segura.

De ahí que, entre amenazas y oportunidades, la autoedición haya ido despertando tanto interés como preocupación -las dos emociones por igual- en el sector del libro, y ya no hay festival ni congreso de literatura a nivel mundial en el que no se hable del auge de esta tendencia que sin duda está marcando y marcará el futuro de la industria editorial. Por lo que aquellos casos aislados de “Vanity Publishing” (que es como le llaman los anglosajones a esto de autoeditar) resulta que han pasado a tener una magnífica estructura, con diversas plataformas de autoedición en línea que han supuesto no solo un abaratamiento para el autor que quiere invertir en su obra, sino también un gran atractivo para un gran número de editores que en vez de preocuparse han decidido participar activamente en ella.

OBJETIVOS DEL ESTUDIO: LA REVOLUCIÓN DEL AUTOR INDIE

Una de las claves de esta década (2010-2020) será la consolidación de la autoedición en el mundo del libro. Uno de los últimos movimientos más comentados en el sector fue realizado hace un año por Penguin Random House al comprar la plataforma de servicios de autoedición Author Solutions. No es la única entidad del sector del libro que está apostando por la autoedición: HarperCollins, Roca Editorial, Amazon, Apple, Casa del Libro, entre otras, han lanzado diversas iniciativas para adentrarse en este nuevo mundo. Desde importantes editoriales nacionales e internacionales hasta librerías y bibliotecas están analizando los posibles beneficios derivados de la creación de una plataforma de servicios y contenidos autoeditados para sus autores y lectores. Porque ya no estamos hablando, no solo, de cómo el autor encuentra una manera de que su obra vea la luz; estamos hablando de procesos en los que los lectores de esas obras están presentes prácticamente desde el principio. A ese punto llega ya la 'Revolución Indie'.

En este contexto de transformación, el objetivo del estudio “Autores independientes: La irrupción de la Revolución Indie”, elaborado por Dosdoce.com y Biografías Personales, es aportar a los profesionales del mundo del libro -ya sean editores, agentes, autores, libreros o bibliotecarios- un amplio análisis sobre el impacto de la autoedición en el sector editorial para que cada uno de ellos pueda determinar sus oportunidades de negocio y los beneficios derivados de la autoedición.

Que ya no es, como antaño, una fórmula sencilla en la que el autor autofinancia la publicación de una obra que al parecer ninguna editorial quiere -por no asumir riesgos, porque no le parece que cumpla los requisitos de su catálogo, porque se trata de un autor desconocido y por lo tanto de difícil venta, razones hay muchas-. Es mucho más. La autoedición ni siquiera tiene que darse en el mundo tradicional del papel, lo cual tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Pero, seguramente, más de las primeras que de las segundas. O como señalan los de Amazon, “lo que hemos hecho es proveer de herramientas que hacen posible coger una historia y ponerla a disposición de cientos de millones de personas a lo largo y ancho del mundo... Y en múltiples formatos”. La autoedición hoy, en pleno siglo XXI y en constante evolución, como marcan los tiempos, convierte una historia escrita en un solo idioma en una historia que se mueve por la red hasta dispositivos en diversos países, es decir, que no tiene fronteras; se puede traducir a otros idiomas y a audiolibro; no hace falta que el autor siga el calendario tradicional de una editorial, esto es, puede publicar cuantas veces lo desee al año si tiene material y ganas de darlo a conocer, sin esperar a que un editor marque los tiempos en consonancia con agendas del mundo cultural y las de otros autores en catálogo.

En este estudio se analizará la evolución del negocio de la autoedición en España y en los principales mercados del mundo (Europa, Estados Unidos y el mundo hispanohablante en general); la evolución de la autoedición desde la irrupción a principios de la primera década del siglo XXI de las plataformas de autoedición que venden al autor sus servicios editoriales como Lulu, Bubok, Wattpad, Smashwords, etcétera, hasta la aparición a principios de la segunda década de múltiples plataformas gestionadas directamente por editoriales como BookCountry de Penguin Random House y Authonomy de Harper Collins, por citar algunas. Hablaremos de nuevas iniciativas como Pentian, plataforma de crowdfunding para libros en la que autores y mecenas comparten beneficios. También se analizará la apuesta en firme, por parte de varias librerías online, por la creación de plataformas de autoedición en formato digital, sin que eso signifique que la obra quede restringida a ese universo, como Kindle Publishing Direct, Kobo Writing Life, iAuthor de Apple, entre otras.